Antonio José Martínez Villarejo

ARBA Sevilla

El Ríopudio, o riopútido de tiempos de Roma en nuestros enclaves, sigue fluyendo hacia el río Guadalquivir en la comarca de Aljarafe, en la provincia de Sevilla, España.
La superficie de su cuenca hidrológica estimada por la CHG es de unos 1.700 km cuadrados, con una longitud de más de 19 km que tienden a la linealidad, es decir con baja sinuosidad. Por su cauce circula un caudal superficial entre los extremos del seco y su máxima crecida anual ordinaria o extraordinaria, lo que define hasta dónde llega su cauce natural desmantelado.

La naturaleza de la comarca y su gestión histórica, han procurado las condiciones para causar que las recurrentes avenidas aluviales en sus tramos bajos se conviertan en desastres «naturales». La ocupación de zonas inundables y la falta de vegetación y suelos aceptables en la cuenca receptora de pluviales favorecen los daños por la energía que aterriza con el agua y su posterior acumulación por el corredor del río Pudio hasta el río Guadalquivir por gradiente gravitatorio.

Hacer desagües más grandes no es la o la única solución si el drenaje natural de la cuenca se ha convertido en un embudo, no estamos tratando de circulación de vehículos sino de fluidos, por lo que, tras muchos años de esfuerzos de la ciudadanía y sus asociaciones e instituciones, se ha conseguido dotar de equipamientos, revegetaciones, policía, custodia y vigilancia al entorno mediante un corredor verde fluvial, el Corredor Verde del río Pudio.

La revegetación y la conservación de las especies de ribera establecidas ha sido una actuación muy demandada y estamos valorándolas de forma muy positiva. Con la importancia hidrológica que posee la intercepción de lluvia del dosel arbóreo de todos los árboles de ribera que forman parte del cauce y su paisaje fluvial. Entre otras actuaciones se han plantado unos 35.000 árboles ribereños, nosotros queremos aportar valor a lo establecido previamente y a su evolución propia en el territorio fluvial de este río.

Mapa interpretativo
Mapa interpretativo elaborado por la Mancomunidad de Municipios del Aljarafe.

El interés por el conocimiento de las influencias de la vegetación sobre el ciclo del agua, en especial en lo que se refiere a su fase superficial, es una cuestión antigua.

Hace más de 2.000 años, Vitrubio aconsejaba a los romanos la exploración de las regiones montañosas en la búsqueda de aguas subterráneas, la presencia de los bosques impide que los rayos de sol alcancen la superficie y la nieve permanece mucho más tiempo en el suelo por la densidad del bosque, así pues, no hay una pérdida de agua debido a la evaporación.

Este mismo interés está en las raíces de la hidrología forestal como disciplina, incluso se puede afirmar que es su objetivo.

Formaciones singulares de Ulmus minor Miller

Dentro de la cuenca receptora de aguas pluviales de la comarca, el medio ribereño constituye una singularidad ambiental y paisajística dentro del espacio biogeográfico general del territorio en el que se desarrolla.

Dicha singularidad modifica algunos parámetros determinantes para la vida vegetal. La existencia de un cauce provoca cambios en lo adyacente; mayor disponibilidad hídrica por la proximidad del nivel freático, se incrementa la humedad ambiental: hay más agua disponible y la evapotranspiración es mayor. El régimen térmico también experimenta modificaciones en el ambiente ribereño: las temperaturas máximas se atenúan a causa del mayor consumo de energía en el proceso de evapotranspiración.

En definitiva, nos encontramos con un medio o entorno ribereño con más humedad del suelo y del aire, más fresco y con unas condiciones edafoclimáticas más propicias que en el paisaje circundante. Estos ámbitos son transcendentales en las regiones de clima mediterráneo, ya que recrean en su seno condiciones próximas, en mayor o menor grado, a las de los ambientes eurosiberianos o atlánticos, con todo lo que lleva consigo su existencia operativa en las interrelaciones de los ecosistemas tipo.

La causa principal de la discontinuidad paisajística que representa la vegetación ribereña es la disponibilidad hídrica de la ribera con respecto al entorno. Pero las características y la magnitud de dicha variación están en función o dependen del ambiente bioclimático general, de la geomorfología de la cuenca y del tipo de régimen fluvial.

En representación del patrimonio Histórico Natural de la comarca y como ejemplo del valor estratégico de la vegetación heredada, se manifiestan dos olmedas en los tramos altos del espacio fluvial pudiano, a fecha de la divulgación de este escrito. Vegetación que cumple por pasiva todos los beneficios de esta en el medio ambiente, ejemplo operativo del porqué se plantan árboles y arbustos y su importancia en los paisajes.

La primera, en el término municipal de Salteras, se encuentra fragmentada en dos tramos. Presenta una linealidad discontinua formando estos un auténtico entorno de galería fluvial. Continúa por el cauce, aunque hemos observado que en las terrazas fluviales se han regenerado muchos ejemplares jóvenes. Por ello, sería conveniente desarrollar políticas públicas que aceleren el proceso de regeneración natural de esta especie de ribera catalogada como vulnerable. Sabemos y creemos que las administraciones trabajan estos conceptos con otras especies mediterráneas, en los espacios naturales andaluces y creemos acertado que se hagan estos trabajos con los olmos. Pensamos que estamos lejos de obtener el objetivo planteado. Pero no nos desanimaremos en el intento. Por lo menos ya hay Ulmus minor cualificados como resistentes a la enfermedad de la grafiosis propagándose por otras comarcas compatriotas.

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Una de las formaciones forestales de Ulmus minor Miller en el tramo correspondiente al término de Salteras.

La otra formación aparece en el término municipal de Gines, formando un auténtico entorno de galería fluvial. Tiene un carácter lineal asociado a las terrazas fluviales de la ribera o a los caminos y lindes asociadas a esas terrazas por razones técnicas productivas y logísticas de las poblaciones y sus recursos.

La fronda de esta formación se observa más o menos continua unos 300 m, dispersándose hacia sus laterales en función de los factores que afectan al proceso. Se observan numerosos pies jóvenes a su alrededor que quizás deberían resalvearse o favorecer su crecimiento con porte de árbol con las actuaciones adecuadas, sin afectar a la expansión superficial con otros pies nuevos que mantienen este tipo de regeneración natural vegetativa, con sus altos y sus bajos en altura y en el tiempo. Lo escrito en este párrafo es susceptible de mucho estudio, bibliografías y trabajos de campo.

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Vista de la olmeda correspondiente al término de Gines.

Esta linealidad forestal es la única que aparece en todo el espacio de ribera en su recorrido longitudinal norte-sur, lo que le aporta una singularidad paisajística propia.

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La otra vista de la olmeda anterior. El paisaje del espacio fluvial se ve enriquecido por la linealidad de la olmeda.
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Cartelería interpretativa del Corredor Verde. Señalización vertical.

Podríamos destacar, por último, otro aspecto biológico de las riberas en general: el papel que pueden desempeñar como cauces o vías migratorias. Se trata de medios continuos que ofrecen condiciones favorables de vida a muchos taxones que pueden alcanzar puntos alejados de los ambientes donde viven habitualmente. Es frecuente que plantas y animales de pisos bioclimáticos superiores puedan establecerse de forma permanente en cotas inferiores, aprovechando las condiciones favorables del medio ribereño, más fresco y húmedo.

Una mirada esperanzadora

Describimos para los amigos de ARBA estas olmedas tan singulares, así como amenazadas por el desarrollo territorial humano, que parece que la figura de Corredor Verde ha puesto a salvaguarda, con la esperanza de que otros riesgos no la pongan en peligro.

En nuestro ánimo está ponerlas en valor y pretendemos un acercamiento de las personas menos conocedoras de sus riesgos a estos auténticos supervivientes de nuestros tiempos.

Para situarnos

Añadimos un mapa con unas elipses en verde que marcan el lugar donde podemos disfrutar de la compañía y grata sobriedad de nuestras olmedas, haciéndonos el camino más llevadero y saludable.

Unos baños de olmos que resucitan las almas tristes y cansadas.

A disfrutarlas.

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Mapa general del tramo del cauce fluvial, ya hoy Corredor verde del Ríopudio, marcando las dos olmedas descritas.

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